viernes, 23 de enero de 2015

Chuponeo S.A. (Jara - Urresti)



Ana Jara: Aló Daniel. Te habla Ana Jara.

DU: Hola Anita. Ya sé que para qué me llamas, pero tranquila que ya no voy a insultar a ninguna mujer en el twitter.

AJ: Qué bueno.

DU: Voy a insultar a hombres nomás.

AJ: Pero no te llamaba por eso. Ha pasado algo terrible.

DU: ¿Sigue bajando mi aprobación?

AJ: No, Marisol Espinoza acaba de denunciar en la prensa  que es víctima de un reglaje.

DU: Pero eso no puede ser.

AJ: Eso mismo digo yo.

DU: Si yo hace rato que la estoy viendo por la ventana y no la he visto llamar a nadie.

AJ: Entonces es cierto. Estamos reglando a Marisol.

DU: Sí, pero un poquito nomás.

AJ: ¡Dios mío! Y todo esto a mis espaldas.

DU: No, a las espaldas de Marisol.

AJ: ¿Y tú mismo lo estás haciendo?

DU: Es que la gente de la DINI pidió un descanso y la estamos apoyando en ese sentido.

OH: Muy mal Daniel. Ahora van a decir que hacemos lo mismo que hacía Montesinos.

DU: Mentira. Ahora tenemos mejores equipos.

AJ: Qué decepción. Dime Daniel, pero dime la verdad, ¿el presidente sabía de todo esto?

DU: No.

AJ: ¿Seguro?

DU: Seguro, pero si desconfías de mí, pregúntaselo a él mismo.

AJ: Eso voy a hacer. ¿Sabes dónde está?

DU: Sí, está aquí conmigo. ¿Te lo paso?


Publicado en El Otorongo (Peru21 - 23.01.2015)

lunes, 19 de enero de 2015

De butifarras, cafés y temblores

Luego de una larga y acalorada discusión en el más alto nivel de esta revista –es decir, en el último piso-, finalmente fui designado para viajar a Bolivia y cumplir la misión de ubicar y entrevistar a Belaúnde Lossio.

-Todos estuvieron de acuerdo en que viajes- me confesó el editor.
-Ah qué bueno.
-Pero no todos estuvieron de acuerdo en que regreses.

Conmovido, agradecí la confianza depositada en mí, aunque hubiera agradecido más si me hubieran depositado también los viáticos.

-Pero ya te los depositamos en tu cuenta –me aclaró y luego me entregó un sobre-. Y aquí está tu pasaje de ida.
-¿Y el de vuelta?
-Ya lo vemos después.



A la mañana siguiente llegué a San Cruz. Me recibió un clima más caluroso del que había imaginado. Fui al hotel donde ya tenía una reservación, me instalé y bajé a la cafetería para tomar un verdadero desayuno, no esa comida frugal que me habían dado en el avión.

Mientras degustaba una suculenta butifarra, me preguntaba: Si yo fuera Belaúnde Lossio, ¿dónde debería estar? Pues en la cárcel, me respondía. Pero no, a ver, me refiero a en dónde me escondería. Comprendí rápidamente que estaba del todo perdido y que mi misión periodística se había convertido, de pronto, en una película de Misión Imposible, solo que sin Tom Cruise, sin música de fondo y sin final feliz.

Tuve un pequeño momento de profunda crisis. ¿Qué será ahora de mi futuro profesional? ¿Qué posibilidades tendré ahora de ganar el Pulitzer? ¿Tendré que devolver los viáticos?

Entonces, tuve un increíble golpe de suerte. El mismísimo Martín Belaúnde Lossio ingresó a la cafetería en compañía de su abogado. Se sentaron a pocos metros de mi mesa. Luego el abogado se levantó y se fue a los servicios higiénicos. En el acto, me puse de pie, dejé mi butifarra en la mesa y, con el corazón en una mano y con mi libreta y un lapicero en la otra, me acerqué.

Belaúnde Lossio, extrañado, me vio llegar; luego esbozó una sonrisa.

-Tráeme dos cafés.

-No señor, no soy mozo, soy periodista. Aunque le puedo recomendar las butifarras.

Los ojos de Belaúnde Lossio se abrieron más de la cuenta

-¡Periodista! ¡Por Dios!
-No se preocupe. No hay problema.
-Claro que sí. ¿Y ahora quién me va a traer los cafés?

Di entonces un paso más hacia su mesa.

-Vengo desde Lima para entrevistarlo.
-No voy a declarar.
-Solo son unas cuantas preguntas.
-Mi abogado no quiere.
-Pero él no está. Al menos hasta que regrese.

Belaúnde Lossio alzó la vista para verme. Era como si recién hubiera advertido mi presencia.

-Bueno, te escucho.

El momento había llegado: la respiración se me aceleró y la adrenalina se liberó en mis venas.

-Señor Belaúnde Lossio. ¿Usted dijo que no se iría gratis a la cárcel? ¿Era una amenaza directa a la pareja presidencial?

El rostro del prófugo de la justicia peruana se puso rígido, aplomado.

-¿Sabe qué? Le contaré todo. Que el país sepa que…

Entonces calló de pronto. Se puso de pie casi al mismo tiempo que la tierra empezó a temblar. En un segundo, los demás comensales ya se habían levantado de sus mesas y caminaban a paso raudo hacia la salida. En medio del caos, yo estaba inmóvil, apenas si vi cuando el abogado apareció y se llevó a su cliente.

Cuando segundos después el suelo dejó de moverse, ya no había ni la sombra de Belaúnde Lossio. Abatido y desconsolado regresé a mi mesa solo para comprobar que las cosas siempre pueden estar peor: no estaba mi butifarra.

Publicado en la revista Velaverde Nº98

viernes, 16 de enero de 2015

Chuponeo S.A. (O. Humala - D. Urresti)



Ollanta Humala: Aló Daniel.

Daniel Urresti: Sí, señor presidente, dígame, ¿para qué soy bueno?

OH: Mejor no te digo. Mira, te estoy llamando por lo de “La Cautiva”.

DU: ¿Cuál cautiva? ¿Ana Jara?

OH: No Daniel. Es verdad que parece que la tuvieras amedrentada, pero no te hablo de ella.

DU: ¿Entonces?

OH: Me refiero a la obra de teatro.   

DU: Ah ya, la que hace apología al terrorismo.

OH: Mira, ya hablé con la directora de la obra.

DU: ¡Qué bueno! ¿Se va a acoger a la confesión sincera?

OH: No,  más bien  me ha explicado  que se trata de una ficción.

DU: Pero en esa obra se hacen arengas senderistas.

OH: Entiende. Es ficción. El autor se basa en la realidad, pero es solo su versión.

DU: ¿Subversión? Ahí está pues. 

OH: A ver, Daniel.  ¿Sabes lo que es ficción?

DU: Claro, cuando dos cosas rozan y…

OH: Eso es fricción. Ficción es algo que parece real, pero no lo es.

DU: No entiendo.

OH: Mira, es  como cuando presentas drogas, pero en realidad es yeso. ¿Entiendes?

DU: Entiendo, es  como cuando pide que capturen a Belaúnde Lossio pero lo ayuda a escapar.

OH: Exacto. Bueno, te dejo y, por favor, haz caso a la Premier y no provoques más líos.

DU: No se preocupe.  Me he propuesto no dar más declaraciones.

OH: ¿En serio?

DU: Sí,  voy a tuitear nomás.

Publicado en El Otorongo (16.01.2014 - Peru21)


lunes, 12 de enero de 2015

Castañeda: el vengador solidario

Sentado en el sillón municipal, Luis Castañeda mira con satisfacción cada rincón de la amplia oficina. El sonido del teléfono lo saca del ensueño: “Lo busca la señora Juárez”.

Patricia Juárez ingresa a la oficina. Da unos pasos y se sienta frente al escritorio del alcalde.

-Fíjate -dice el alcalde y luego vuelve a dar una mirada rápida a la oficina-. Hace cuatro años que no estamos aquí.

Juárez observa también y asiente.

-Sí, pues.
-Pero debimos estar antes –dice el alcalde, agravando la voz-. Tanto gastamos en esa revocatoria y no pasó nada.
-Bueno, tampoco no es que no pasó nada –dice Juárez-. Acuérdate que revocaron a tu hijo.



Castañeda mueve la cabeza.

-No me olvido de eso, ni de todo lo que Susana y su gente dijeron de mí.

Juárez lo mira en silencio.

-A ver Patricia, dime, ¿ya está lista la banda?…quiero decir ¿ya está listo el equipo de trabajo?
-Sí, sí, ya. Solo nos faltan dos que deben estar llegando la próxima semana.
-¿Y por qué demoran tanto? ¿Vienen del extranjero?
-No, son de aquí, pero el INPE demora para darles libertad condicional.
-Ah bueno –dice Castañeda-. Y dime,  ¿ya botaste a los 3 mil trabajadores que te dije?
-Todavía no.
-Pero Patricia, esa gente estuvo con Susana y no pueden estar un minuto más en el municipio. ¿Por qué siguen aquí?
-Es que no pude hacerlo.
-Te ganó la conciencia.
-No, me ganó la hora. Estuve toda la tarde arreglándome para la juramentación.
-¿Me lo juras?

Juárez dio un suspiro y se inclinó hacia adelante.

-Lucho, ¿estás seguro que quieres botar a tanta gente? Mira que después de todo son votantes.
-Qué nos importan los votos ahora.
-Yo lo decía porque son muchísimas personas.
-Mejor pues –dice Castañeda-. Seguro que entre todos esos vamos a botar a algunos corruptos.
-Lo dices porque no quieres malos elementos.
-Lo digo porque no quiero competencia.

Juárez negó con la cabeza.

-¿Qué pasa Patricia? Ahora te me vas a ablandar. ¿Qué no te acuerdas de nuestro plan de trabajo?
-Sí, claro.

Entonces Castañeda se pone de pie, se toma las manos detrás de la espalda y empieza a caminar.

-A ver, repasemos –dice-. Primer punto.
-Sacar a todos los que trabajaron con Susana.
-Exacto. Punto dos.
-Decir que todo lo que hizo Susana estuvo mal.
-Perfecto. Punto tres.
-Asegurar que el municipio está en quiebra.
-Eso mismo. Y no te olvides que hay que imprimir millares de folletos para difundir que estamos quebrados. Sigamos, punto cuatro.
-No tenemos punto cuatro.

El alcalde se detiene de golpe, vuelve a sentarse y mira fijo a Juárez.

-¿No tenemos punto cuatro?
-No.
-¿Estás segura?
-Claro. Solo tenemos tres puntos.
-¿Solo tres? ¿Y por qué nadie me lo dijo?

Juárez mira extrañada a Castañeda. Tras un momento de silencio, el alcalde da un golpe sobre el escritorio.

-Necesitamos un punto cuatro –dice Castañeda-

Juárez se pasa la mano por la frente.

-Bueno Lucho, ¿y entonces?, ¿de todas formas vamos a botar a esta gente?
-Por supuesto.
-¿Sabes lo que es solidaridad?
-Claro, nuestro partido.
-Está bien. Si tanto insistes, así será. Después de todo quizá tengas razón. Si estuvieron con Susana ya no son confiables.
-Eso mismo. Además acuérdate cómo nos trató Susana.
-¿Cómo nos merecíamos?
-Exacto. Y eso no se lo perdonaré.
-Tienes razón Lucho. ¿Qué es eso de habernos investigado tanto con lo de Comunicore? Como si nosotros hubiéramos hecho lo que hicimos.

Castañeda se pone de pie.

-Eso es. Lo tengo.
-¿Qué tienes?
-El punto cuatro.
-¿Y cuál es?
-No más Comunicore.
-¿Estás seguro Lucho?
-Claro. Otro nombre se nos ocurrirá.

Publicado en la revista Velaverde N°97

viernes, 9 de enero de 2015

Chuponeo S.A. (Belaúnde Lossio - CONARE)


Martín Belaúnde Lossio: Aló. ¿La oficina del CONARE?

Funcionario del CONARE: Sí, señor dígame.

MBL: Soy peruano y necesito refugio.

F: Mire, solo nos queda una habitación simple, pero eso le va a costar.

MBL: No, yo quiero la condición de refugiado.

F: Eso le va a costar mucho más.

MBL: No hay problema, ¿aceptan VISA?

F: No, me refiero a que tiene que cumplir ciertas condiciones. ¿Usted es un perseguido?

MBL: Sí.

F: ¿Por razones políticas?

MBL: Bueno, yo soy un prófugo y es política de la Policía perseguir a los prófugos. ¿Eso cuenta?

F: No, señor. ¿Acaso lo persiguen por sus ideas?

MBL: Por mis ideas para los  negocios.

F: Lo siento, pero usted no califica.

MBL: Mire, una vez en un bus molestaron a una chica y creyeron que fui yo porque me puse rojo.

F: ¿Y eso que prueba?

MBL: Que me acusaron por el color de mi piel.

F: No, señor, lo siento, pero definitivamente no califica.

MBL: ¡Qué problema! Ahora Evo se va a molestar.

F: ¿Evo? ¿Evo Morales?

MBL: Claro, Evo le dijo a Ollanta que me iban  a dar el refugio.

F: Ah bueno, entonces no se preocupe. Diremos que lo persiguen por un tema de creencias.

MBL: Y es verdad, mire que el 60% de peruanos cree que soy corrupto.

F: ¿Y los demás?

MBL: Están seguros.

Publicado en El Otorongo (Peru21 - 09.01.2014)

lunes, 5 de enero de 2015

Urresti, el visionario

La historia está llena de casos de ilustres personajes, cuya extravagancia y particular forma de ser, impidieron ser valorados en su real dimensión; personas ninguneadas, vilipendiadas, pero finalmente destinadas a trascender y dejar un legado para la posteridad. Este, sin duda, es el caso de Daniel Urresti.

Afortunadamente, el ilustre historiador Dr. Jones, de la Universidad de Indiana, por lo general dedicado al hallazgo de grandes tesoros arqueológicos, también tiene entre sus intereses la biografía de personajes históricos wanna be; de esta manera ha sabido ver –nadie sabe cómo- las infinitas virtudes que concurren en la persona de nuestro Ministro del Interior.


En el libro –titulado “Urresti 2016”- el autor nos muestra a Urresti desde su más tierna infancia. Según un amigo de Urresti, este mostró desde su niñez un carácter explosivo.

-Le gustaba mucho reventar cohetecillos.
-¿En navidad?
-No, en la cara.

De joven, Urresti ingresó a la escuela de oficiales del Ejército. Su desempeño fue ejemplar, según recuerda un antiguo compañero.

-Su nombre estuvo en el cuadro de honor.
-¿Por mucho tiempo?
-Sí, hasta que descubrieron que él mismo lo ponía.

Como se ve, Urresti era un alumno esforzado. Sin embargo, tuvo muchas dificultades para egresar debido a los problemas que tuvo con el curso de estadística: tenía un ímpetu casi irrefrenable de inflar todas las cifras; y con el de química: la composición del yeso lo confundía mucho.

En el retiro, fue convocado por el gobierno de Humala para ser el Alto Comisionado en Asuntos de Formalización de la Minería. Urresti se mostró reacio al inicio.

-Pero no sé nada de formalización, ni de minería. Además ni alto soy.
-Vas a poder reventar maquinarias.
-¿Cuándo empiezo?

Una tarde fue convocado a Palacio de Gobierno. El mismo presidente Humala lo recibió y le propuso ser el nuevo Ministro del Interior.

-¿Y qué puedo reventar ahí?

El libro cuenta como, algunas personas malintencionadas,  denunciaron que Urresti se encontraba procesado por presuntamente ser el autor mediato del homicidio de un periodista. Los defensores de los derechos humanos demandaron su salida y exigieron justicia. Desde luego, todo eso no tenía sentido, después de todo, ¿cuándo había habido justicia en nuestro país? Afortunadamente el presidente Humala  considera que los derechos humanos es una suerte de asociación de hombres diestros y, con mucho criterio y algo de desfachatez, no se dio por aludido.

Con el apoyo presidencial, Urresti mostró pronto que se trataba de un ministro distinto. Atrás quedaron las aburridas estrategias y los tediosos análisis para combatir la delincuencia. Ponerse a pensar ya era cosa del pasado, ¿planificar?, por favor, pongámonos serios.  Urresti apuesta por un ministro que esté, literalmente, en la calle y, de preferencia, frente a las cámaras. Si la gente me ve todos los días, va a pensar que se está haciendo algo, dice. Que parezca que se está luchando contra la delincuencia ya es algo importante, ¿acaso, además, vamos a querer que esa lucha sea de verdad?

El pueblo –la voz de Dios- es sabio y por eso le da su respaldo; Urresti se ha convertido en la figura más importante del gobierno. Que se trate del mismo pueblo que puso a Kenyi como el congresista más votado, es, desde luego, un hecho sin importancia.

Debido a esta popularidad, según sus críticos,  Humala no podría sacar a Urresti del cargo aunque quisiera. Por tanto, además de gran ministro, Urresti es un talentoso cazador; capturó a Orellana, a Benedicto Jiménez y ahora a Ollanta Humala.

Para terminar, como nos recuerda el Dr. Jones en la introducción del libro, solo la historia pondrá en su verdadero lugar a Urresti. Bueno, al menos alguna vez alguien lo pondrá en su sitio. 

Publicado en la revista Velaverde Nº96


sábado, 3 de enero de 2015

Chuponeo S.A. (Jara - Humala)


Ana Jara: Aló, señor presidente. Soy Ana Jara, la Premier.

Ollanta Humala: Hola Anita, ¿cómo?, ¿sigues siendo Premier?

AJ: Sí, claro. Mire quería hablarle del amigo secreto.

OH: ¿Otra vez con lo de Belaúnde Lossio?

AJ: No, yo me refería al intercambio de regalos que quedó pendiente.

OH: Ah bueno.

AJ: Pero ya que lo menciona, ¿no cree que se está demorando mucho su captura?

OH: No creo, ni siquiera tiene un año de prófugo. Dejemos que Urresti haga su trabajo.

AJ: No me hable de Urresti. La popularidad se le ha subido a la cabeza.  Fíjese que hace dos semanas que quiero hablar con él y todavía no me da cita.

OH: Bueno, felizmente a mí sí me dio una.

AJ: Pero esto es el colmo. ¿Usted también tiene que pedirle cita?

OH: Sí, pero fue por gusto. No me recibió porque olvidé mi DNI.

AJ: Pero señor presidente, eso no puede ser.

OH: Sí, lo sé, uno siempre debe andar con sus documentos.

AJ: No, me refiero a la actitud de Urresti. ¿Por qué no aprovecha que empezamos el año y lo cambia?

OH: Es que es muy popular.

AJ: No me decepcione señor presidente. Además, no tiene que dejarlo en el aire.

OH: Tienes razón, Anita. Lo podría poner en un puesto de perfil bajo.

AJ: Claro, ¿y para cuándo sería el cambio?

OH: Eso depende. ¿Cuándo podrías dejar la PCM?

Publicado en El Otorongo (Peru21-02.01.2014)